Cada familia es única y
cuenta con sus propias historias y necesidades. Todas las familias están
conformadas por distintos individuos con personalidades únicas y singulares que
tienen sus propias metas e intereses.
Al hablar de
características específicas para cada familia se puede hablar de distintos
tipos de familia. Una de las diferencias más comunes es la que se refiere a las
familias funcionales y disfuncionales.
Todas las familias
poseen algo de disfuncionalidad. Lo que diferencia realmente una familia de
otra es el tipo de comunicación, el grado de flexibilidad y rigidez, y la
capacidad de adaptación ante el cambio o su negación a este. Lo
fundamental en toda familia es la existencia de un estilo de comunicación libre
y claro.
Las personas que se
desarrollan en una familia disfuncional corre el riesgo de que esto condicione
su vida y su personalidad, no solo en la infancia sino también en su etapa
adulta. Este tipo de familia es aquella en la que continuamente se producen
conflictos, malas conductas e, incluso, abusos de diversa índole. Esto puede
hacer que los pequeños de la familia se adapten a esas conductas, creciendo con
ello y viéndolo como algo normal, cuando realmente no lo es. Estas personas que
han crecido en ambientes poco saludables suelen convertirse en jóvenes
inseguros, tímidos y con una baja autoestima.
Estas características pueden
desembocar, a su vez, en problemas como la drogadicción, las huidas, las
relaciones sexuales tempranas o las malas relaciones con los demás.
Para
que el desarrollo emocional del niño sea el adecuado, es necesario que se
sienta comprendido, querido y aceptado por todos los miembros de la familia
Buenas noches Ivan, me parece muy importante la información que rescataste de estos temas, me parece muy interesante la relación que tiene el sistema circulatorio con el sistema nervioso, y cómo su correlación permite en funcionamiento óptimo de ambos para un desempeño favorable en las actividades diarias.
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