La comunicación como área de estudio, ha
sido analizada desde miles de años atrás, y es en la figura de Aristóteles
donde se puede apreciar que en la antigua Grecia ya existía una preocupación
académica por entender cómo se da el proceso de comunicación humana. Es así
como Griffin (2000), afirma que la obra titulada “La Retórica” de Aristóteles,
escrita hace más de dos mil años aproximadamente, es la primera obra sobre el
estudio empírico de la comunicación. En ella Aristóteles se dedica a estudiar
la forma como los oradores se dirigían a su público con el fin de convencerlos
de la validez de sus teorías y postulados filosóficos. Desde esta concepción
Aristotélica, se reconoce que uno de los principales propósitos de la
comunicación, es intentar persuadir a los otros.
La
familia es precisamente el núcleo social donde los seres humanos experimentan
sus primeros contactos con otros, desarrollando vínculos afectivos o relaciones
cercanas u ocasionales. Por lo cual, la contribución que puede hacer la familia
en el proceso del desarrollo humano depende de qué tan funcional es su sistema,
tanto en su estructura y modos de convivir, como en el tipo de comunicación y
vínculos afectivos que establece en las relaciones sociales e intimas que
construye.
La comunicación influye en las
relaciones humanas y condiciona nuestras vidas, pero es una
necesidad inherente del ser humano para expresar lo que se piensa y se siente.
Al comunicar estamos transmitiendo energía, la cual debemos enfocar hacia los
mejores fines como son la unidad, la armonía, la paz, es decir al crecimiento y
desarrollo de la persona en sus diferentes ámbitos.
La comunicación entre la familia tiene
una función más importante que la pura información; es un camino de doble vía
que conecta los sentimientos entre padres e hijos. La comunicación familiar es
básica para ayudar a los niños a desarrollar una auSi la comunicación entre
padres e hijos es buena, sus relaciones serán buenas también. . Los niños
empiezan a conformar sus ideas y opiniones sobre si mismos en base a la
comunicación que reciben de los padres.
Cuando los padres se comunican
efectivamente con sus hijos y les demuestran respeto. Los niños sienten que sus
padres los escuchan y los comprenden, esto aumenta su amor propio autoestima
fuerte, una personalidad saludable y unas buenas relaciones sociales.
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